martes, 3 de enero de 2017

Post recaída

Lo escribí hace unas semanas pero no me decidía a publicarlo.
Aviso de contenido: Atracones, pastillas, depresión


Esto quizás no tiene que ver directamente con la gordofobia.
Sí con mi trastorno alimenticio y la depresión.


Tengo un trastorno alimenticio por atracón desde hace 10 años. Y estoy en una recaída. Y me odio cada vez que me doy un atracón. Y no, no me daré el atracón de la comida sana que está en la nevera, porque me estoy castigando, me estoy haciendo daño. Me doy asco cuando lo hago. Pero hoy he llegado a casa con comida en la mochila. Porque la ansiedad de todo el fin de semana me estaba superando.
Lo último que necesito es que se me juzgue por esto. Porque no como: me doy atracones, porque hago restricciones luego para compensar y se interpreta como un desprecio hacia la persona que cocina. Pero no. No es eso. Estoy enferme. No puedo controlarlo, no puedo pararlo, no puedo. No es mi culpa no es mi culpa no es mi culpa.
Su pudiera, joder si pudiera. Esto no pasaría, no me haría esto a mí misme.
Me estoy matando con cada atracón.
Y no lo puedo evitar.
Ahora mismo estoy pensando en el atracón.
Ahora mismo.
Y sé que va a pasar y no sé qué hacer. Porque las alternativas son las pastillas. No una. Ni dos. Quizás cuatro.

Y ahora estoy sentada en mi cama. He comido a la hora que toca y no me he dado ningún atracón en días. Releo lo escrito y me doy cuenta todo el odio que hay hacia mi cuerpo en cada palabra. A veces me trato como un monstruo. Porque me han enseñado a creer que lo soy. Pero no. 
Hoy estoy sentada en mi cama y acaricio mis pliegues y el comer no me hace sentir culpa.
Porque las recaídas solo son eso, recaídas.