viernes, 6 de enero de 2017

Mirarse al espejo como gorde

Aviso de contenido: Gordofobia intensa, desnudo, mención a autolesión y ansiedad.

Como persona gorda uno de mis mayores pesadillas ha sido mirarme al espejo.
Porque si no me miro puedo CASI olvidar que mi cuerpo no tiene el aspecto que se supone que debe tener.

Sales a la calle y todo son imágenes de personas delgadas. Imágenes de personas que representan todo lo que se supone que debes desear. En todos los anuncios. En las series que ves. En las películas. Los personajes públicos que admiras (o no).
Todes son delgades. Porque solo siendo delgade tienes acceso a una vida real.
Les gordes o damos risa o pena o asco. Así se nos representa
Si eres gorde parece que tu vida ha de reducirse a decepciones y fracasos dentro de la escala de éxito capitalista. Porque la sociedad nos hace creer que solo siendo delgade  puedes ser feliz. Solo siendo delgade eres belle. Y si no eres belle (según sus estánderes de belleza, claro) no vales para nada. No sirves para hacer funcionar el engranaje capitalista. Apenas eres un ser sintiente a sus ojos. Todo lo que es divergente no sirve para el sistema, eso ya lo sabemos.

Así que vivo con esto cada día. Cada vez que veo una serie, cada vez que salgo a la calle, cuando leo una novela. Siempre, siempre la delgadez como una sombra de mi propio fracaso. Años y años llorando ante el espejo:
 ¡¿CUANDO SERÉ DELGADE?!

¿Qué pasa cuando me miro al espejo y lo que veo es un cuerpo gordo?
Un cuerpo que recibe insultos, desprecio, acoso. Ese cuerpo que tantas reacciones de asco parece producir en la gente. Pues que también siento asco, eso es lo que pasa. Porque he interiorizado que eso es lo que debo sentir ante la visión de un cuerpo como el mío. Porque la belleza y el "éxito" no son posibles con mi gordura. Porque llevo oyendo y viendo  mofas, memes y chistes sobre gordes desde que tengo memoria.
Y mi gordura, además, no es una gordura simétrica, tersa...No. Mi gordura es mórbida. Soy todo michelines, pechos caídos, estrías. Ni siquiera como gorde valgo la pena. Incluso cuando veo gordes en alguna película, las nuevas modelos de tallas grandes etc. Elles tienen cuerpos armónicos. El mio no lo es.
No entro ni dentro del canon estético de le gorde bonite o como lo llaman ahora "gordibuena" (tengo pendiente escribir sobre este atroz concepto, la verdad).
No, a mí me han deseado la muerte por subir fotos de mi cuerpo.  Que si doy ganas de vomitar, que si soy un deshecho humano, un monstruo...
Pues bien, con todo eso sobre mis espaldas me miro al espejo.
Muchos años he evitado mirarme. Muchos. Sobre todo cuando iba a ducharme y me tenía que desnudar, evitar mi reflejo se convertía en mi mayor reto. Si por mala suerte me veía tentada a mirar mi cuerpo deforme ante los ojos de la sociedad actual, me daban ataques de ansiedad, incluso llegué a autolesionarme en la ducha, sin que nadie se diera cuenta jamás.

Pero un día me harté. 

Me he cansado de que me digan que no soy belle, que no sirvo, que doy asco. Ya no me lo creo, gente. Es un discurso que me resulta ridículo y enfermizo.
Me harté de huir de mi reflejo. De llevar a cuestas unas ideas sobre mí misma que no me pertenecen. Son artificiales y dañinas, diseñadas para que consuma y consuma hasta encajar en el modelo de perfección productiva capitalista y así, siga consumiendo.
No van a definir qué es mi felicidad, ni qué debo sentir respecto a mí misme. Nadie va a condicionar el amor que siento por mí.

Por eso decidí mirarme en el espejo. Decidí mirarme y acariciarme y sonreírme. Porque es el mayor acto de rebeldía. Desobedezco y me quiero. Con mi gordura mórbida, con mis estrías, con la poca armonía que desprendo. Soy un caos, soy periferia. Y me gusta. Me gusto. Me gusta sentirme arropada por mi cuerpo. Me gustan mis michelines como olas que se amontonan alrededor de mis huesos. Mi celulitis como arena, mis estrías como ríos.
Me miro al espejo y soy gorde, soy muy gorde. Y me quiero.


Por eso hacerme una foto en el espejo de mi baño es tan importante. Porque he evitado esta imagen. Porque le he tenido terror y hoy me fascina y me parece hermosa.