jueves, 8 de diciembre de 2016

Existir ya es revolución

Ser gorde y existir ya es revolucionario.
Este cuerpo gordo, además, no solo existe, se reivindica, ocupa espacio, salta, baila, besa, folla, come, llora, duerme, se da atracones, se masturba, discute, se posiciona,  de queda en casa, se cansa, se cuida, jadea, pelea, se alza.
Sí sí, este cuerpo gordo es revolución.
Porque no quieren que existamos. Y si existimos, bien callades, bien invisibles, no molestemos demasiado con nuestras lorzas y nuestra voluptuosidad. Pero existo y no existo callando, no existo con vergüenza.
Pero os voy a molestar. Haga lo que haga voy a molestar y es que en este mundo mi cuerpo tiene vetado el espacio. Pero es que me dan igual las vallas que me pongan, que con la panza las reviento todas. Yo no me callo. Hago lo que mis michelines me mandan. Porque este soy yo, aquí le gorde mórbide que decide exponerse. Sí, para que me miren, mírenme todes. No aparten la vista, porque no voy a desaparecer, me voy a hacer ver. Tengo todo el derecho de ponerme en una tarima y cantar a los cuatro vientos que me adoro, que amo mi cuerpo, que nada puede pararme. Sí, sí, eso os va a molestar, porque se supone que debo ir con la cabeza baja deseando ser quien no soy.
Somos revolución porque existimos y algunes nos hemos cansado ya de la reclusión forzada y hacemos un llamado:  que no nos callen más.
Y esto, amigues, ya es revuelta.