jueves, 27 de octubre de 2016

Las gordas también llevamos tanga



Cuántas veces he mirado con disgusto mi cajón de ropa interior.

Bragas que me hagan de faja, da igual como sean, da igual el color y la tela, mientras me quepan ya vale, total si es que nunca podré ponerme lo que realmente quiero.
Abro el cajón, ¿cuáles me pongo hoy?  Bueno, todas me parecen feas.

No tenía un solo par de medias, ni minifalda, ni shorts y mucho menos ropa interior que me gustara.
Porque total no lo merezco, porque tampoco es fácil de encontrar algo que me quepa y me no aprete el vientre para disimularlo lo máximo posible (cómo lo odio, en serio): bien tapadite, que no se te vea, que no se te marque el michelín.
Michelín, pobre incomprendido, ¿qué habrás hecho para merecer este continuo exilio forzado de los cuerpos?
Con esto no digo que si quieres taparte no lo hagas, adelante, me parece maravilloso. Sin embargo siento que como gordes es lo que se espera de nosotres. DEBEMOS escondernos, taparnos, pasar desapercibides NOS GUSTE O NO. Ahí está el problema que yo no quiero y he vivido obligade t a esconderme a disimularme a uniformarme. No era una opción libre, nunca lo ha sido para mí.
Es que les gordes como menos visibles mejor, como más escondides mejor, como menos sexualizables mejor. Porque se nos arranca la posibilidad del deseo y la ropa está muy ligada a este concepto, por desgracia, aunque no debería, pero eso ya es otro debate.
El caso es que nunca he querido que me gustara la lencería, porque lo asociaba a ser deseable, incluso de desearme a mí misme al autoerotismo al amor hacia mí, incluso desde ahí sentía el peso de la gordofobia arrancándome la sensualidad.
¿Sensualidad? Eso para les gordes es incocebible, sea en la forma que sea.  Mi cuerpo no debe ser erotizado, eso me han contado. Já.
No vaya a ser que te sientas sexy. No vaya a ser que te mires al espejo y te sientas sensual y te sientas feliz con lo que ves. No vaya a ser que creas que tienes el derecho a ponerte lo que te da la gana.

Pero desobedezco por primera vez. Y me he comprado un tanga y juego y me miro y me hago fotos y me gusto. Mi culo con granos y celulitis al descubierto, y bien bello qué es.
Que se pudran que si quiero me pondré minifaldas y medias de rejilla y tangas e iré desnude y mostraré la barriga o iré en chandal, tode de negro, de colores, con cuello alto, tapade hasta los tobillos. Haré lo que quiera. Que para algo es mi cuerpo, mi cuerpo gordo y hermoso.

Me pondré lo que quiera.