sábado, 30 de julio de 2016

Soy GORDA

SÍ.
SOY
GORDA.
Es parte de mi identidad, porque mi cuerpo es gordo. y mi cuerpo yo somos una misma cosa.


Soy gorda.
Es una palabra hermosa porque le he quitado el óxido de escupitajos ajenos. Y ahora es mía.
Soy gorda y gorda gorda gorda cada mañana me quiero.

Recuerdo las veces en las que la palabra resonaba en mi cabeza como un puñal
me carcomía, me arañaba, me hacía pedazos, me impedía levantar la cabeza


y mirarme al espejo.


Sí, soy gorda. Y decirlo sin vergüenza fue el primer instante de liberación, el primer momento en el que me sentí entera.
Porque sí, soy gorda, es parte de mí. Igual que soy blanca, tengo el pelo ondulado, mido 1.70 y tengo los ojos de un color extraño entre verde y gris.
Pero ser gorda parecía ser algo más.
La palabra dolía tanto. No podía pronunciarla, no podía oírla, rompía en llanto cada vez que alguien se refería a mí así
Porque la palabra gorda está tan manchada, mutilada, deformada.

Hagámosla nuestra. Mirémonos al espejo sin miedo y digámonos:

Soy gorda.

Y no pasa nada. Porque mi gordura no me suma ni resta más que un número simbólico que llaman kilos.

Soy gorda y la palabra no es ofensiva, porque ser gorde no es nada por lo que deberíamos sentirnos insultades.
Somos gordes
y eso solo quiere decir eso. Nada más. Sin connotaciones.

Soy gorda y forma parte de mi identidad porque el mundo me discrimina por ello.
Porque sufro opresión.
Porque me han enseñado a odiarme. Por eso reivindico que SÍ SOY GORDA.
Y cuando ya no pueden ofenderte, porque te quieres, porque sabes que eres gorde y no tiene nada de malo

la gordofobia pesa menos.